Versos a Tulancingo

Eres tú, ciudad del tule,

cuna donde yo he nacido,

un lugar muy colorido.

No hay parangón que te emule

diamante que el aire pule.

Eres pájaro cenzontle

brotado de tierra y monte

que canta a la primavera

sones de alegría, quimera

de llanos y de tezontle.

Aquí nací y he crecido

entre laderas y valles,

caminando por tus calles

la noche me ha amanecido

y en mi andar he conocido

de tus edificios, varias

construcciones milenarias.

Nombro un ejemplo gastado:

tu Catedral, lar sagrado

de cosas extraordinarias

Fuiste, en época antigua,

de un Quetzalcóatl el resguardo,

luego también flor y cardo

de una Colonia ya exigua

conquistadora y ambigua

que llegó por estos lados

de hombres anfibios alados

para plantar su semilla,

occidental maravilla

de especias y de brocados.

Y yo no puedo olvidar

dentro de tu arquitectura

el símbolo de aventura

que nos hace navegar

sobre aguas de cielo y mar,

cuya armonía, lo recalco,

a pesar del gran desfalco

piramidal que le han hecho,

a solas y en cohecho,

sigue vivo  Huapalcalco

Fuiste también importante

paso revolucionario

y camino ferroviario

que luego se hizo inconstante.

Esa imagen, ya distante,

es documento y memoria

de quien escribe tu historia:

lecho donde los durmientes

murmuran, aún latentes,

somos pasado, eco y gloria.

Eres Tulancingo mío,

pueblo mutado en ciudad,

eco de una gran verdad

que surge desde el hastío

inflamado del estío,

voces que la Gran Serpiente

Emplumada nuevamente

exhala a través de artistas,

creadores con mil aristas,

que surgen de entre tu gente

Cuenca lechera importante.

Vasto en la elaboración

de real panificación.

Industria reverberante

de cría y poda del rumiante.

Y ahora que caigo en la cuenta

también tu memoria asienta

que armonías muy especiales

con rasgos satelitales

fuiste en los años setenta.

También por aquellos años

fuiste disturbios sociales.

Lo registran los anales,

putrefactos como caños,

que refieren tantos daños,

vejaciones e injusticia

ignominia y estulticia

creados por la impunidad

que con gran perversidad

impuso una ley ficticia.

Gran travesía comercial

y pasaje original

del golfo a la capital.

Camino incierto y  crucial

para el español bestial

que destruyó sin razón

el arte de una nación

que su cabeza ignoraba

y al tiempo que la mataba

extinguía su confusión.

Acciones de independencia

se han consumado en tu seno

y tu espíritu sereno

pleno de orgullo y paciencia

lucha contra la indecencia

con que muchos te han manchado.

Tu corazón,  mancillado,

para igualar el agravio,

engendra un poeta, un sabio

o un pensador avispado.

Pero en este dos mil diez,

año del bicentenario

y también del centenario,

no se te advierte jaez

porque no hay cabeza en pies

que goce de independencia

o atributos de insurgencia,

puesto que en doscientos años

mas que privilegios, daños,

le han causado a tu conciencia.

Ahora ya voy terminando

y no quiero despedirme

sin decir, antes de irme,

que la luna está brillando.

Ya me retiro avisando

que andaré del tango al tingo

y de lunes a domingo

entre ustedes me hallaré

y como hoy canto, cantaré

mis versos a Tulancingo.

AUTOR: OMAR ROLDÁN RUBIO

Publicado por milancingo

Somos un Blog sobre Arte, Historia y Cultura de el Valle de Tulancingo.

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